Todos somos un propósito

El colega periodista Ulysses Maldonado tuvo la bondad de compartir su visión sobre los tradicionales propósitos de Año Nuevo. No dejen de leerlo.

Todos alguna vez nos hemos puesto o por lo menos intentado hacer un propósito y cumplirlo en el nuevo año que llega y para el corto futuro. Pero… ¿si lo hacemos de verdad? O simplemente nos quedamos en la retórica y no pasamos de las buenas intenciones de realizar el trabajo para que este propósito o meta sea una realidad.
A lo largo de la historia de la humanidad y de las diferentes culturas del mundo ha sido tradición marcar un objetivo. Es un momento lleno de historia y tradiciones y, aunque la mayoría de nosotros celebramos y nos ponemos unas metas para el año nuevo, muy pocas personas conocen lo que hay detrás de las celebraciones y propósitos.

La celebración del año nuevo se remonta a hace 4000 años, pero no se inició en las culturas occidentales hasta hace solo 400 años. La fiesta comenzó en la antigua Babilonia lo que hoy es Irak alrededor del 2000 A.C. Sin embargo, los babilonios comenzaron su año nuevo cerca del final de lo que hoy es marzo, un tiempo lógico para empezar un nuevo año ya que el invierno había terminado, la primavera con su nueva vida comenzaba y los cultivos se plantaban para el año siguiente.

En el año 153 A.C. el Senado romano decretó que el año nuevo comenzaría el 1 de enero. Hizo este decreto para corregir el calendario, que se había salido de sincronía con el sol. La fecha no tiene ningún significado agrícola o estacional.
Los babilonios hacían propósitos, el más popular era devolver las herramientas agrícolas. Los antiguos romanos también hacían propósitos de año nuevo, el más popular era pedir el perdón de sus enemigos.

Los anglosajones, que se establecieron donde ahora es Inglaterra, tenían un festival llamado Yule, que celebraba una estación fértil y pacífica. El jabalí era parte de esta celebración y la gente hacía solemnes “juramentos del jabalí” para el año entrante.
Actualmente nos hacemos propósitos que son ha menudo poco realistas o en muchas ocasiones no son lo que se espera de nuestra parte. Muchas veces prometemos cambiar como persona, como individuo, con superación personal o quizá aprendiendo algo nuevo o mejorando en un aspecto en particular, pero no lo cumplimos.

La otra verdad es que a veces le damos el significado de sentido de vida nuestro, ese que da más valor a los años vividos, porque no solamente es para alguien sino que se convierte en algo así como símbolo; el sentido de la vida que es ella misma, el propio acto de vivir que es un valor positivo para la existencia de alguien.

Creo que una mejor opción es elegir el vivir respecto a nuestros propios valores y elegir un propósito desde nosotros mismos. Fuimos un propósito de la familia y lo somos para alguien mas en la sociedad y la vida. Si seguimos viviendo a partir de lo que la sociedad y otros esperan de nosotros, no seremos verdaderamente felices, sentiremos desmotivación y desilusión, viviremos para agradar a otros y desperdiciaremos nuestro potencial como personas.

La verdad es que yo no puedo decirte qué camino tienes que seguir, eso tienes que elegirlo tú. A veces nos gastamos o se nos pasa la vida haciendo propósitos que nunca se dan o quizá nunca tenemos una idea clara sobre lo que queremos.

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